Sintetizan la “voz” de alarma de las marsopas para que no caigan en las redes

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Investigadores alemanes con el apoyo de Loro Parque Fundación graban los sonidos de alarma que emiten las marsopas para sintetizarlos y reproducirlos junto a las redes de pesca (…)

Investigadores alemanes con el apoyo de Loro Parque Fundación graban los sonidos de alarma que emiten las marsopas para sintetizarlos en laboratorio y luego reproducirlos junto a las redes de pesca. Así estos cetáceos recibirán un aviso a tiempo para evitar la muerte al quedar enredados en los aparejos.

Este sistema, denominado la alarma electrónica de marsopas, se está probando en marsopas salvajes del Mar Báltico y ha sido diseñado por Boris Culik, científico del Instituto de Investigación Marina F3Forchung, Fakten, Fantasie, quien ya había desarrollado un sistema de emisión de ultrasonidos para instalar en las redes de pesca en la zona de Vancouver (Canadá).

Boris Culik indica en una entrevista que entonces se emplearon señales acústicas como las de un camión marcha atrás, pero se ha perfeccionado el sistema para evitar que perturben a las focas.

Aunque las marsopas están ampliamente distribuidas en el Hemisferio Norte, la supoblación genéticamente distinta del Mar Báltico está clasificada en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza como en peligro crítico de extinción.

En el Mar Báltico se estima que la población ronda los 600 ejemplares, de los que 250 son adultos, y la amenaza más importante que sufren es su captura accidental en redes de pesca, principalmente con redes de enmalle y en menor medida, de arrastre.

El proyecto liderado por Boris Culik ha sido financiado con 50.000 dólares por Loro Parque Fundación para desarrollar la tecnología que evite el enmallamiento de las marsopas en las redes de pescadores.

El director de Asuntos Medioambientales de Loro Parque Fundación, Javier Almunia, subraya que las redes que más problemas causan a las marsopas son las “agalleras”, que se colocan como una especie de valla sostenida en el fondo con una boya y los salmones u otras especies quedan enganchados a una red muy fina.

Los pescadores no están continuamente al lado de la red y pasan una vez al día o con otra frecuencia a recoger las capturas, en la mayor parte de las ocasiones, demasiado tarde para las marsopas que han quedado enganchadas.

Boris Culik indica que con el proyecto se están generando señales específicas de comunicación entre marsopas para alertarlas “directamente en su idioma” sobre el peligro que es una red.

Las marsopas se comunican con sonidos muy cortos en una frecuencia de 133 kilohercios (kHz), es decir, ultrasonidos que los humanos no pueden oír directamente.

Estos sonidos están producidos en sucesión rápida, lo que se llama un “clicktrain” con intervalos más y más cortos y el que se utiliza “en interacciones agresivas” entre los animales, es el que emplean los investigadores para alertarlas.

Para ello se han grabado sonidos de marsopas en el acuario de Kerteminde y ahora se utilizan en el Mar Báltico par ver la reacción de marsopas salvajes.

Su reacción se graba acústicamente bajo el agua y tanto la natación como la emersión se registran utilizando un teodolito.

La señal generada tiene éxito si se aumenta la actividad de ecolocalización de las marsopas y los animales cambian el rumbo lejos de la procedencia del sonido, y también si se reduce el tiempo que pasan en las proximidades del origen de la señal.

Son los factores que se tienen en cuenta para reducir el riesgo de enredos.

Ello se debe, explica Javier Almunia, a que la máxima distancia a la que las marsopas pueden detectar una red u otra amenaza desde su biosónar es solamente de dos a cuatro metros, cuando ya tienen poca posibilidad de reacción porque las redes tienen tramas muy finas.

Boris Culik precisa que el dispositivo ideado para este proyecto se coloca en boyas acústicas, que también llevan un detector acústico.

Con él se puede detectar si las marsopas que se acercan al dispositivo tratan de comunicarse con él o si también aumentan la producción de sus sonidos para investigar la fuente de las señales de alerta.

En el futuro, el aparato para producir los sonidos se tendrá que miniaturizar para colocarlo en las mismas redes de los pescadores.

Las redes son casi invisibles para la vista y para el sentido o bioacústico de las marsopas y con el nuevo dispositivo “queremos alertar a las marsopas sobre las redes y llamar su atención”, explica Culik.

También con estas señales de alerta “queremos entrenarlas en detectar las redes con anticipación. Las redes atrapan el pescado, pero las marsopas sobre todo siguen a peces vivos, y no están interesadas en peces muertos enmallados”.

Javier Almunia indica que una vez culminado el proyecto, se pondrá a disposición de pescadores y administraciones como una forma de demostrar que es posible “la coexistencia entre la actividad pesquera y la protección de las especies”.

Una de las ventajas de este sistema es que al utilizar las propias señales de alerta de la especie, se evita el riesgo de que ignoren otro tipo de sonidos, como cuando se utilizan ruidos molestos para ahuyentar a los animales y acaban acostumbrándose.